Objetivo II: entrada para vivienda

Nuestro mayor objetivo a medio plazo es cambiar de vivienda, y para eso hay que poner pasta por delante

Contrafoque
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Objetivo II: entrada para vivienda

Josh Howard

⏳Lectura: 4 minutos

Tras dejar zanjado lo más urgente y poder dormir bien, lo siguiente es prestar atención a cuál va a ser la próxima inversión respetable. Obviamente no es un coche o una moto, aunque sería la típica gilipollez de la crisis de los cuarenta 😂.

No, con el puñetero virus 😷 por un lado, y la llegada de 👶 por otro, tenemos claro que mi piso actual se nos queda algo pequeño. Es cierto que la parte del virus es ahora mismo más un calentón mental que otra cosa, a ver lo que dura. Vamos que no tenemos prisa, hace un mes estábamos más activos buscando vivienda, pero ahora mismo estamos con los filtros más altos. Si nos llega algo interesante lo vemos, pero nada más. Nuestro horizonte temporal para este objetivo es por tanto de 0 a 5 años.

Con la perspectiva de compra de vivienda, tenemos que estar preparados para poder desembolsar una cantidad significativa de capital para la entrada en poco tiempo; si fuera obra nueva la cosa sería un poco distinta porque sería más escalonado a lo largo de uno o dos años.

El caso es que tengo que organizarme para tener una inversión de riesgo moderado o bajo de la que pueda salir sin liarla parda. No me apetece acumularlo en líquido porque podríamos tardar en hacer esto y el coste de oportunidad me parece alto. Además por otro lado está el tema de que con 41 tacos no pienso pedir una hipoteca muy larga, así que el esfuerzo que vamos a tener que hacer no es baladí.

¿Qué voy a hacer entonces? Pues creo que voy a trasladar una parte importante de mi cartera actual de fondos indexados (que está migrándose de Renta4 a MyInvestor), y al menos la mitad de mi capacidad de ahorro futura a un fondo o dos de perfil mucho más defensivo, rollo Cartera Permanente, con buena diversificación estructural.

¿Y por qué esto y no una cartera boglehead con más renta fija? Pues porque las carteras con diversificación estructural ofrecen un equilibrio excelente entre rentabilidad y volatilidad. Justo lo que necesito para este objetivo al menos. Lo cierto es que si me encuentro a gusto con esta estrategia, lo más probable es que la confirme como el núcleo de mi inversión.

Esto me lleva a cerrar con un tema interesante, el encontrar ese equilibrio entre gestionarte tú mismo la cartera con unos costes menores, o delegar en gente más experta a cambio de algo menos de rentabilidad. En mi opinión hay varios temas:

  1. Por un lado está el tema de poder empezar antes ⏱️ de la mano de alguien que te ayuda con la gestión (por ejemplo con un roboadisor), y salir del clásico parálisis por análisis.
  2. Por otro lado reducir la ineficiencia de pasarte de rosca con la complejidad 🚀 por exceso de confianza, lo que se conoce como venirse arriba (y cagarla miserablemente).
  3. Y finalmente el nivel de gusanillo 🐛 que el mundo de la inversión te pueda dar. Mucha gente opina que lo mejor es reservarte una parte pequeña de la cartera para hacer el tonto (cartera divertida se llama), y el grueso ponerlo en modo lo más automático posible.